Estudiante de cuarentena (22)

16/04/20

R está enfadada. Muy enfadada. Angry young woman, el signo [no encuentro emoji del círculo con la cruz al sur y con ojitos —de emoji— de enfado] de los tiempos. Le ha llegado —como llegan las cosas en estos tiempos confinados: de cualquier forma excepto a través de alguien que se dirija directamente a ti, específicamente a ti, que te hable— la noticia de que los exámenes (antes) atrasados (ahora) se adelantan.

La Universidad. Eso. Lo que sea eso.

R estudia Medicina. Vive, como todos los estudiantes de Medicina y casi de cualquier cosa en La UNI de Estepaís, sepultada por una tonelada de folios (o de GigaB en pdf en el mejor de los casos, diapos de PowerPoint en el caso habitual) mal escritos y peor enfocados. Todo por aprender, nada que sea moderadamente proporcionado, todo exageradamente detallado en sus confines biológicos, anatómicos, fisiológicos, patológicos. No más de un 10% de todo eso configurará sus necesidades como médico, en el futuro, lo que ella necesitará movilizar en una consulta, en un quirófano, en urgencias, en un laboratorio, incluso. Las Etimologías de San Isidoro (libro IV) eran (son) un enfoque más moderno: el compendio, el breviario, el manual, la edición.

Los siguen construyendo (a los médicos) como hicieron con nosotros, a base de ladrillos, atiborrados de información a la que (ahora) se puede acceder desde cualquier dispositivo móvil. Como si eso no existiera. Pero siguen sin enseñar cómo seleccionar la información adecuada, cómo abordar un problema, analizarlo, planificar su gestión, transaccionar con todo lo que está en juego en cada decisión.

Y luego, claro, está el examen, perdón: El Examen. Se estudia para aprobar El Examen que te prepara para aprobar El Examen que (ahí sí) te permitirá aprender, después. El Examen y sus preguntas “tipo test”. Pero ¿cómo se deciden cuáles son las preguntas relevantes y, de las opciones a escoger, la correcta —¿o era “todas las anteriores”?— delante de un paciente, delante de un problema médico, delante de una preparación anatomopatológica? ¿Cómo se interroga a un tejido, a un sistema hormonal? ¿Dan los pacientes opciones a, b, c, d entre las que escoger la correcta?

Todas las anteriores.

Todas las anteriores son preguntas retóricas.

Se han adelantado los exámenes. Se ha comprimido (más) este tiempo comprimido. Se ha vuelto a hacer desagradable estudiar algo que no debería serlo porque no lo es. Esto, seguramente, generará unos anticuerpos —qué de moda, los anticuerpos— que te inmunizarán, contra los textos, contra los libros. Se ha devaluado la importancia de la evaluación de capacidades, de conocimientos, porque, al parecer se puede hacer —seguir haciendo, indefinidamente— de cualquier forma, en cualquier momento, como sea.

R está enfadada, en el sofá. La mandíbula se proyecta hacia la tele; la mirada, hacia ninguna parte.

[Digresión/desvío provisional, perdonen, trabajamos para usted: asisto (?) a un webinar (británico) sobre aspectos psicológicos en personal sanitario durante la pandemia. Hago una pregunta al foro en genuino broken English. “Veo a mucha gente (staff) enfadada a mi alrededor. Con sus líderes, gestores, políticos. ¿Cómo se gestiona este enfado, la ira?”. La psiquiatra responde (después de compadecerse de Boris Johnson) “El enfado, que seguramente procede del miedo o de la frustración, hay que colocarlo en algún lugar. Y con mucho cuidado en dónde y cuánto y cómo.”]

R sigue enfadada. Ese topos o ese ethos, quizá ese logos, si seguimos así.

¿Dónde va a colocar todo ese enfado? ¿En su habitación de siete metros cuadrados? No cabe. Ahí, no. Está todo lleno de información inútil.

La Universidad y la Pandemia —pan (todos) demos (pueblos) vs universitas (totalidad) ergo todos contra todos, más etimologías—: la Universidad de siempre, sentada, tan (a)sentada, en la cátedra.

R (no) está (suficientemente) enfadada.

Oigo a Daniel Innerarity decir en un podcast “Yo no sé lo que voy a aprender. Si ya lo supiera no tendría que aprenderlo. Los que menos van a aprender de todo esto son los que ya lo saben todo”. Algo así, dice, algo parecido a la sabiduría me parece, tan alejado del Powerpoint, Innerarity.

R está enfadada y aprendiendo, mucho más allá de los pdf’s, aunque no lo sabe, creo.

WTF”, dice ella, “en plan”…

…mala vibra (interpreto).

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